Dar el salto al mundo del trabajo por cuenta propia puede ser tan emocionante como abrumador. Quienes deciden emprender su propio camino profesional suelen enfrentarse a un aluvión de conceptos nuevos: trámites, obligaciones, impuestos, modelos, plazos, deducciones… Y, en medio de todo ese caos inicial, es muy fácil despistarse, cometer fallos y acabar pagando un precio muy alto por simples descuidos.

Si estás iniciando tu actividad como autónomo, es totalmente normal que te sientas perdido. A casi todos les pasa. La diferencia entre quien comienza con seguridad y quien se lleva un susto innecesario es, sencillamente, estar bien informado desde el principio. Y es que una gestión inadecuada en la Seguridad Social o un mal alta en Hacienda no solo pueden traerte quebraderos de cabeza, sino también sanciones, pérdida de ayudas y un inicio mucho más caro de lo que debería ser.

En este artículo vamos a recorrer, paso a paso, los errores más habituales que cometen los autónomos novatos, por qué ocurren y cómo evitarlos sin complicaciones. La idea es que, al terminar de leer, tengas una visión clara de lo esencial para arrancar con tu actividad con buen pie, sin sobresaltos y con la tranquilidad de estar haciendo las cosas correctamente.

1. Comenzar a trabajar sin haberse dado de alta en la Seguridad Social

Podría parecer un detalle sin importancia, pero uno de los fallos más repetidos entre quienes se estrenan como autónomos es empezar a prestar servicios o emitir facturas antes de haberse dado de alta en la Seguridad Social. A veces por desconocimiento, otras por prisas, o incluso por miedo a “pagar de más”, muchos retrasan el alta unos días… Y ahí aparece el problema.

La legislación actual permite darse de alta como autónomo hasta 60 días antes de iniciar la actividad. Es decir, si tienes previsto empezar el 1 de abril, puedes completar el trámite el 15 de febrero o el 10 de marzo si te resulta más cómodo. Lo importante es que la Seguridad Social tenga constancia de la fecha exacta en la que comenzarás a trabajar por tu cuenta.

¿Y qué ocurre si empiezas a trabajar y lo gestionas después?
Pues que te expones a dos consecuencias nada deseables:

  • Perder el derecho a la Tarifa Plana o cualquier otra bonificación a la que pudieras optar.
  • Recibir una sanción, que puede alcanzar varios miles de euros, simplemente por no haber hecho el alta a tiempo.

Por eso, si ya tienes fecha de inicio o un proyecto en marcha, lo más sensato es tramitar tu alta en el RETA con antelación. Te ahorrará disgustos y garantizará que aprovechas todas las ventajas disponibles para los nuevos emprendedores.

2. Realizar mal (o no realizar) el alta en Hacienda

El segundo error típico tiene que ver con un trámite imprescindible: el alta en Hacienda. Aunque mucha gente cree que ser autónomo significa únicamente inscribirse en la Seguridad Social, la realidad es que Hacienda también debe conocer tu actividad, tu domicilio fiscal y el tipo de servicios o productos que vas a ofrecer.

El alta en Hacienda se hace a través del modelo 036 o 037, y marcará aspectos tan importantes como:

  • El régimen fiscal al que te acoges.
  • Si vas a aplicar IRPF en tus facturas.
  • Si estás sujeto a IVA.
  • Qué actividad económica vas a desarrollar oficialmente.

Y aquí es donde suelen aparecer varios errores:

Error 1: darse de alta cuando ya se ha empezado a facturar

Muchos autónomos piensan que pueden emitir una factura sin estar registrados previamente, pero es un grave error. Esa factura no sería válida y, además, quedaría constancia de una actividad económica no declarada.

Error 2: elegir mal el epígrafe del IAE

El IAE (Impuesto sobre Actividades Económicas) clasifica cada actividad profesional mediante epígrafes. Elegir uno inadecuado puede:

  • obligarte a presentar impuestos que no corresponden,
  • impedirte deducir determinados gastos,
  • o incluso desencadenar una sanción por parte de la Agencia Tributaria.

Por suerte, si una vez dado de alta te das cuenta de que has escogido un epígrafe inadecuado, puedes modificarlo sin problema. Pero si no lo seleccionas a tiempo, sí pueden sancionarte por no estar inscrito correctamente.

Error 3: no utilizar el DUE cuando es la opción más sencilla

El Documento Único Electrónico (DUE) permite realizar en un solo trámite el alta en:

  • la Seguridad Social
  • y en Hacienda

De forma simultánea. Es cómodo, rápido y evita duplicar gestiones. Sin embargo, muchos nuevos autónomos desconocen esta opción y terminan haciendo procesos separados, con mayor margen de error.

3. Desconocer las ayudas y bonificaciones disponibles

La Tarifa Plana suele ser la reina de las bonificaciones: permite a los nuevos autónomos pagar una cuota mucho más reducida durante los primeros meses. Aun así, es sorprendentemente común que muchos emprendedores no sepan si cumplen o no los requisitos, si deben solicitarla de forma expresa o si se aplica automáticamente (que depende del caso).

Pero más allá de la Tarifa Plana, existen ayudas:

  • locales (ayuntamientos),
  • autonómicas (comunidades),
  • estatales,
  • e incluso europeas.

Estas ayudas pueden incluir:

  • subvenciones para iniciar la actividad,
  • programas de formación,
  • financiación sin intereses,
  • ayudas para digitalización,
  • asesoramiento especializado,
  • facilidades para contratar personal.

Uno de los errores más caros que puede cometer un autónomo recién llegado es arrancar sin informarse antes sobre todo lo que podría pedir. Muchas de estas ayudas son temporales, tienen convocatorias limitadas o funcionan por orden de solicitud, por lo que estar atento puede significar un ahorro de cientos o incluso miles de euros.

Si no sabes por dónde empezar, lo más recomendable es consultar:

  • la página de tu ayuntamiento,
  • tu comunidad autónoma,
  • y el portal oficial del SEPE o la Seguridad Social.

Además, una asesoría especializada puede mantenerte al tanto de todo lo que sale nuevo, lo que puede ser un ahorro muy significativo.

4. Intentar desgravar gastos sin estar dado de alta previamente

Otro de los grandes clásicos: el autónomo se compra un ordenador, un móvil, una impresora o mobiliario para su oficina antes de tramitar el alta en Hacienda… y después quiere deducir la factura.

¿Problema?
Que Hacienda únicamente permite deducir gastos efectuados desde la fecha en que formalizas el alta, nunca antes.

Esto significa que si adquieres bienes o servicios para tu actividad y aún no has presentado el modelo 036/037, esas facturas no se considerarán válidas como gastos deducibles, incluso aunque sean compras completamente necesarias para tu trabajo. Y eso, en muchos casos, supone perder importantes cantidades de dinero en deducciones de IVA o reducciones en tu IRPF.

Por eso, el orden correcto siempre es:

  1. Alta en la Seguridad Social
  2. Alta en Hacienda
  3. Compra de bienes o contratación de servicios
  4. Inicio de actividad

Si respetas esta secuencia, evitarás problemas y podrás deducir todo lo que corresponda sin miedo a inspecciones ni requerimientos

Conclusión

Ser autónomo implica ser multitarea: gestor, comercial, creativo, administrativo, contable… y, en ocasiones, hasta psicólogo de uno mismo. Pero cuando hablamos de trámites fiscales, es habitual que, por desconocimiento o falta de tiempo, muchos autónomos novatos acaben cometiendo fallos graves en:

  • la presentación de modelos,
  • la gestión de impuestos,
  • las deducciones,
  • el IRPF aplicado en facturas,
  • o los plazos tributarios.

Aunque contratar una asesoría tenga un pequeño coste, a medio y largo plazo suele ahorrar dinero, tiempo y dolores de cabeza. Especialmente durante el primer año, en el que casi todo es nuevo y cada error puede convertirse en un problema serio.

Contar con un profesional para gestionar altas, impuestos o dudas puntuales puede evitar:

  • perder ayudas por no solicitarlas a tiempo,
  • que te llegue una sanción por presentar fuera de plazo,
  • presentar un modelo incorrecto,
  • o deducir gastos que no corresponden.